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El Segundo Concilio de Jóvenes “Turdera
II” ha elaborado un mensaje, quiere ser
testimonio de buena voluntad y de compromiso. este
mensaje está destinado a la Iglesia, a los Jóvenes y al Mundo.
Reproducimos, a continuación, este Documento; es la
coronación de este Concilio que ha dejado en nuestros corazones un
deseo profundo de encarnar los valores del Evangelio para tornarlos
vida y vida llena de sentido.
MENSAJE DE LOS JÓVENES DEL CONCILIO
Después de trabajar
largas horas el tema, los jóvenes del concilio creemos que los
compromisos que se desprenden del hecho de ser bautizados son:
- Crecer en la fe.
- Transmitir a
Cristo tanto en palabras como en hechos, Evangelizar.
- Ser coherente
entre el decir y el hacer, al transmitir a Cristo.
- Guiar a otras
personas por el camino de Dios.
- Ser miembro de la
Iglesia.
- Estar unidos a
Cristo.
- Convivir con la
comunidad cristiana.
- Hay que
alimentarlo y no dejarlo que se desvalorice.
- Es importante
bautizarse porque se siente, porque queremos tener a Cristo dentro
nuestro.
- Participar en la
Iglesia.
- Ser apóstol de
los hechos, no de la boca para afuera.
- Tomar conciencia
del significado del Bautismo.
- Somos
responsables de hacer crecer nuestra fe, de ser cristianos.
- Confirmar la
decisión que tomaron nuestros padres al Bautizamos, porque realmente
lo sentimos.
- Reconocer que
Cristo esta en todo lo que hacemos y en todos los lugares donde
estamos y transmitir su presencia de la manera que cada uno sienta y
pueda.
- Ser uno en
Cristo.
- Renunciar al mal.
- Cumplir con
nuestra vida Cristiana sin “ Obligación” .
No tomar lo que la Iglesia dice por obligación, sino como compromiso.
- Seguir a Jesús
renunciando al mal, afianzando nuestra fe y llevando la palabra de
Dios a los demás.
- Una cosa es creer
en Jesús y otra es jugarse por Jesús.
- Tomar conciencia
que la Iglesia la formamos “TODOS”.
- El que toma
conciencia de que es bautizado, debe contagiar la misma mediante
alegría, vivencias y experiencias.
- El compromiso es
para toda la vida.
- El Bautismo es
una “Escalera” : Te suben al primer escalón
y después tenes que decidir si seguís
subiendo o no. Depende de vos y de las personas que te guíen.
- El Bautismo es la
llave para poder participar de la Iglesia.
Todos tomamos
conciencia, en la adolescencia, del hecho de ser bautizados.
Desde ese momento
elegimos el camino a seguir y confirmamos nuestro bautismo mediante:
un retiro, un campamento, una Seju o la Confirmación misma, y
aplicamos nuestras vivencias, transmitiéndolas a los demás.
Pocos tomaron
conciencia del bautismo y también pocos se plantearon que es el
bautismo.
De chicos ya lo
vimos como algo común, algo que fuimos heredando de nuestros padres, y
a medida que fuimos creciendo elegimos seguir el camino que nos
inculcaron y lo aceptamos.
Nos sentimos
privilegiados porque todos somos llamados y pocos los que elegimos
seguir. No todos elegimos el mismo camino. Sentimos alegría por formar
parte de la Iglesia.
Los jóvenes aún
somos dependientes, y dependemos de muchas cosas; algunas buenas y
otras malas. Las podemos enumerar así, dependemos de:
- El boliche, la
televisión, el tiempo.
- De lo que
necesitamos.
- De nuestra
familia, de la comida, de los afectos, de la casa.
- Del estudio, del
trabajo, de la comunidad.
- De nosotros
mismos.
- De nuestro
Prójimo, porque es él que influye en enseñarnos, incentivamos.
- Dependemos del
que dirán.
- Dependemos del
amor, del cariño, de la amistad.
- Dependemos de la
sociedad de consumo.
- De las
autoridades.
- Dependemos de
Dios.
Pero de todas estas
cosas, de las que dependemos, solo sentimos pertenecer a algunas de
ellas, como por ejemplo a la familia, a la escuela o a la universidad,
al grupo de amigos, a la Iglesia. Y nuestro sentido de pertenencia a
la Iglesia se traduce participando de ella, y lo hacemos de la
siguiente manera:
- Participando,
según la fe de cada uno, en los grupos de la parroquia, en la misa, de
jornadas, retiros, etc.
- Buscando una meta
para Poder alcanzar una Comunicación cada vez mejor.
- Construyendo
nosotros mismos la Iglesia, sin desentendernos de ella.
- Nosotros somos la
Iglesia y juntos queremos buscar crecer y hacer crecer a los demás. Si
todos somos la Iglesia y cada uno tiene un compromiso con ella, todos
tenemos compromisos con todos.
- Por medio de mis
actos, dando testimonio al otro de que soy católico.
- Siendo coherente
con fe y vida.
- Transmitiendo a
Dios en el ambiente donde esté.
- Dedicando mi
tiempo a los demás.
- Haciendo sentir
al otro feliz y dando lo mejor que puedo, preocupándome por él y
dándole sentido a lo que hago.
- Siendo Iglesia.
- Por medio de este
Concilio, que creemos es una de las actividades más concretas, que en
este momento nos permite participar de la Iglesia y nos da la
posibilidad de encontrarnos con otras realidades.
- Respetando,
haciendo una critica constructiva.
- Integrándonos,
catequizando.
- Promoviendo,
compartiendo, denunciando los errores con valentía.
Tenemos la
convicción de que Iglesia necesita de nosotros:
- Que transmitamos
a los demás lo que nos enseñan y que lo llevemos a la
practica.
- Oración.
- Que participemos
de las actividades de la Iglesia.
- Fuerza, coraje,
juventud, ganas de participar, alegría, nuestro tiempo, amistad, unión,
fe.
- Apoyo espiritual
contagio de buenas ondas.
- Testimonio de fe.
- Solidaridad, amor.
- Aporte en las
colectas.
- Participación en
la misa.
- Nuestras ganas,
iniciativa, apoyo, permanencia, compromiso de lleno, predisposición,
comprensión, compañerismo, buen humor, entusiasmo, decisión, paciencia,
seguridad, confianza, atención.
- Todo lo que pueda
aportar.
- Aporte para que
la iglesia no sea rígida y Fría.
- Necesitan que les
hablemos de Cristo desde un punto de vista joven y que los motivemos
para que se acerquen a Él.
- Permanencia
activa, coherencia, compromiso, fuerza movilizadora; y para lograr
sostener todo esto, lo más importante, oración.
- Actitud de escucha, demostración de interés.
- Que nos juguemos.
- Demostrar con nuestra alegría la alegría de Cristo.
Los jóvenes somos
concientes de la necesidad de orar.
Pero haciendo una
critica de nuestra oración, podemos decir que la oración personal,
muchas veces, la hacemos pensando en lo que decimos y tratando de
comunicarnos con Dios.
En otras
oportunidades, repetimos sin pensar en lo que decirnos. Somos
concientes que tenemos que rezar porque de esta manera nos acercamos
más a Cristo.
Somos concientes
cuando tenemos un problema y tenemos la necesidad de desahogarnos,
sentimos que nos escucha. También en los momentos felices, para
agradecerle la ayuda que nos ha brindado.
Los que se sienten
mal no le dan demasiada importancia porque piensan que si ellos mismos
no pueden resolver sus problemas, menos lo van a lograr comunicándose
con Dios.
Somos concientes
cuando oramos individualmente, no así cuando lo hacemos en comunidad (depende
del ámbito que nos rodea).
Es necesario orar
en las buenas y en las malas, nos damos cuenta que es importante orar
con Dios, porque Él es nuestro amigo, y si con un amigo no hay diálogo,
ésta amistad se termina.
A veces sentís que
rezar es como una descarga y otras veces como una obligación (por
ejemplo en el colegio).
Se reza u ora por
Costumbre o necesidad. Cuando oramos le contamos cosas a Jesús, que no
le contaríamos a nadie.
Dios paracaídas: si
lo necesitamos lo abrimos, sino lo dejamos.
Dios banco:
relación comercial, trueque, "Yo te doy esto si vos me das aquello".
Para lograr que la
oración sea algo constante, los jóvenes creemos que hay que tratar de
rezar en grupo o en lugares que te llamen a rezar.
Mentalizándonos de
que Cristo necesita nuestra oración, para demostrarle que confiamos en
Él, agradeciéndole y pidiéndole las cosas de todos los días.
Hay que buscar el
momento para comunicarse con Dios, no solo cuando nos sentimos mal,
sino siempre.
Pesamos que el
momento ideal para orar es cuándo estamos solos, para meditar mejor
nuestros actos y relaciones con los demás.
Tomar a Jesús como
mi amigo que siempre esta con nosotros.
Darnos cuenta que
el orar no solo es una petición subconsciente de las cosas que nos
rodean, saber que en cada acto de nuestra vida tenemos algo que
agradecer.
Proponiéndonos que
tenemos que hacerlo sintiendo a Dios como un amigo.
Hablar y no rezar
una oración hecha.
Orar es Comunicarse.
Debe nacer de uno
mismo incorporándolo como algo más de la vida algo natural.
Teniendo cada uno
su propia forma de oración, encuentra la manera disfrutarla
sintiéndose acompañado por Dios, Sin pensar que es una obligación y
que es aburrido. Hay que verlo en lo profundo. Tratar que no se vuelva
una rutina y vivirlo pensando en lo que estoy diciendo.
Puede ser en
cualquier momento, lo importante es sentirlo y poner ganas de hacerlo.
Seria bueno tener
ansiedad por estar cerca de Dios y tener ganas de sentirlo.
Podemos conectarnos
con Dios durante el día mediante la señal de la Cruz.
A los jóvenes le
diríamos que son parte de la Iglesia y que tienen que asumir su
condición de bautizados, primero porque el bautismo es lo esencial de
la religión, que a partir del formamos parte de la iglesia.
Para que asuman la
condición del bautismo hay que predicar con nuestro propio ejemplo y
explicarles las responsabilidades que implica el hecho de ser
bautizados.
Explicarles que nos
sentimos parte de la Iglesia porque participamos en sus actividades (catequesis,
grupos, etc.).
Mostrándole los
cambios que seguiría una persona con fe cristiana, incentivándolos sin
quedarse en las palabras, sino en los hechos.
Mostrándoles que la
Iglesia no es solo una construcción, solo un templo donde habita el
sacerdote, sino que también son jóvenes con ganas de brindarse y
trabajar para toda la Comunidad.
Asumiendo nosotros
nuestro rol de bautizados, demostrando a los demás como deben asumirlo
ellos.
Un hecho concreto
es mostrando que amamos a Jesús.
Buscando una imagen
vivencial de la Iglesia y no una teoría, una palabrería de lo que
realmente es.
Ver primero quien
es Cristo, conocerlo profundamente para poder transmitirlo a quienes
no lo conocen.
No se lo diría
directamente, lo invitaría a participar.
Mostrándole que
aunque él no participe, Dios sigue estando pendiente, esperando que se
acerque, si es que se alejó; porque él sigue formando parte y lo van a
aceptar, ya que el perdón es muy grande.
Charlar con los
jóvenes y transmitirles, de a poco, nuestra experiencia como cristiano
y así se da un acercamiento gradual.
Incentivándolo,
mostrándole las cosas que hacemos e invitándolo, que así como Dios se
compromete con nosotros, nosotros debemos comprometemos con Dios. A
veces cuesta por vergüenza, por miedo o por no saber como va a
reaccionar la otra persona.
Contarle lo
divertido y lo serio de lo que va a hacer en la parroquia. Invitarlos
a participar en jornadas, concilios y otras actividades. Debemos
transmitir nuestros conocimientos.
En este Concilio
aprendimos lo que significa ser bautizados y es nuestro deber
transmitirlo a los demás. Diciéndole que no juzguen mal a todos por
algunos errores que pueden llegar a cometer algunos de sus
representantes.
Evangelizando a los
jóvenes más cercanos a nosotros. Diciéndoles que la Iglesia es una
comunidad en la que podemos servirnos mutuamente, haciéndoles tomar
conciencia de que es una comunidad de valores en donde cada uno tiene
igual libertad.
Evangelizándolos
por medio de la charla y de lo que sentimos al ser parte de la Iglesia,
al sentirlo a Cristo en nosotros, al ser cristianos.
Para finalizar
todas estas consideraciones que hemos hecho durante varios días,
queremos decirle a toda la Iglesia algunas cosas que, también hemos
considerado durante estos días.
Comprendemos que el
surgimiento de distintas sectas y religiones se da en primera medida
por la falta de respuesta de la Iglesia Católica a las necesidades de
la gente, por ser vista, la Iglesia, como institución y no como
comunidad y modelo de vida.
Pensamos que las
autoridades de la Iglesia deben tomar conciencia que su función no es
hacer política partidaria, ni aliarse con el poder político del
momento, sino extender la evangelización por el mundo.
Que a la Iglesia la
consideramos dentro y fuera del templo, es decir, en todo momento,
recordando, siempre, que nosotros la representamos, y que debemos
tratar de transmitir su palabra, no solo los días domingos, sino todos
los días de la semana.
Sabiéndonos parte
de la Iglesia, y que de nuestro proceder surge el destino de esta, nos
comprometemos, de ahora en más, a tratar de mejorarla día a día, no
solo con la palabra sino con las acciones.
Te queremos dar
gracias por dejarnos ser parte tuya y por comprender nuestras
limitaciones.
Que siga
organizando eventos como este Concilio en los cuales no descubrimos
cosas a nivel espiritual, sino también a nivel personal, con cada una
de las personas que compartimos.
Le decimos, también,
que el rostro joven de la Iglesia debemos ir descubriéndolo a través
de la realidad, y que necesitamos caminos mas claros pata asumir
nuestro compromiso.
Que pata que
descubramos una conciencia critica y no nos dejemos llevar por la
sociedad, nos deben dar los medios para formarnos.
También le queremos
pedir que permita y acepte las iniciativas de los jóvenes, que son el
futuro de la Iglesia. Que se demuestre caridad y humildad en los
cristianos, incluyéndonos nosotros los jóvenes.
Que
le den más lugar a los jóvenes No solo en
Turdera sino en otros lugares.
Le pedimos una
Iglesia más abierta y flexible, donde se apoye a todo aquel que lo
necesite, que sea más cálida no tan machista, y que
le den autoridad a las mujeres.
Asumirnos como
parte de la Iglesia
dando
como propuesta el ejemplo de
los
ministerios (música, lectura, caridad, etc.), dándolos a conocer a
todas las personas.
Que evolucione más
al compás de la humanidad, para no llegar tarde con sus soluciones.
Que se preocupe más
por aquellos que son bautizados y no sintieron compromiso de
cristianos.
Que se proponga
solucionar los problemas que la afectan internamente.
Que no se de por
vencida por todas las personas que no tienen fe en ella.
Que la Iglesia nos
ayude a encontrarnos con Cristo.
Te queremos
agradecer por todas las cosas y el amor que nos das.
Que descubrimos, en
este Concilio, muchos amigos.
Te pedimos perdón
por haber criticado desde afuera, y a pesar de todo lo que hacemos
nos perdonas.
Que cambie la
manera en que nos explican el Evangelio y que se adecuen a la época.
Que la misa nos
llegue a nosotros los jóvenes.
Que la catequesis
se de en una forma más dinámica, para que todos puedan participar con
ganas o porque realmente lo sienten.
A los que forman
parte de la Iglesia y no participan, quisiéramos invitarlos a que
busquen una forma de participar, para acercarse más a Dios.
Que tomemos
conciencia de nuestro bautismo, somos Iglesia, que tengamos valor para
seguir adelante a pesar de los obstáculos, para que nadie se aparte de
ti, para que sigas siendo amor, paz y caridad, para que no te odien
sino que recen por ti; que seas comunidad para que todos sean miembros
activos y te tengan paciencia, para que de esta manera nadie se sienta
presionado y obligado, sino que cada uno asuma su rol de bautizado.
Ayudemos a decidir
lo que tenemos que hacer para que los componentes de la Iglesia
podamos mejorarla y hacerla crecer, por todo esto y mucho más, te
damos gracias.
A los bautizados le
queremos pedir que se comprometan un poco más con la Iglesia y tomen
conciencia de lo que es el bautismo. Que vean a los curas como
personas, como amigos que se pueden equivocar, y que no tengan miedo
de ser cura o monja, que se abran a los demás y promocionen más lo que
hacen.
A los pastores les
queremos pedir que estimulen a los jóvenes y a la comunidad a
participar de la Iglesia, que escuchen opiniones y estén abiertos a
las críticas, reconociendo sus errores que hacen mal a la Iglesia.
Que den testimonio
de Cristo. |