Queridos amigos del Gran Consejo,
nuevos y viejos:
A punto de comenzar otra Seju más,
quiero compartir con ustedes algunas reflexiones sobre nuestro rol
como miembros del Gran Consejo, llamado a animar, movilizar y hacer
posible esta y cada Semana de la Juventud.
Les escribo por iniciativa propia; como
hombre de Iglesia, como hombre de Respuesta Cristiana, como hombre que
conoce y cree en el valor apostólico que la Seju tiene.
Les escribo porque creo tener razones
como para hacerlo: se pueden contar con los dedos de una mano (y
sobran) aquellos de ustedes que no fueron indios en Sejus en las que
yo fui animador. A casi todos ustedes intenté ayudarlos a meterse en
lo profundo de lo que cada Seju tiene para dar, desde mi trabajo como
animador, o tocando y cantando en los conjuntos, o componiendo
canciones que hablaron siempre de nuestra propuesta, o elaborando
líneas y lemas; a través de audiovisuales y videos, o en mis charlas
de las vigilias y los altos en el camino.
Soy, además, la persona que más años
tiene trabajando de forma consecutiva dentro del Gran Consejo y me
cuento entre los que pertenecimos a la generación fundadora (aunque no
empecé en la primera seju), y por lo mismo creo tener bien claro el
objetivo fundacional.
Pero aparte, me mueve la
responsabilidad compartida. Porque la Seju es responsabilidad
de todos los que integramos Respuesta Cristiana y estamos preocupados
por la Pastoral Juvenil. Desde este lugar, todos tenemos
derecho a dirigirnos a los demás para reflexionar juntos. Al menos
desde ese derecho, llego hoy hasta ustedes.
El objetivo de esta carta es el de
siempre. Animar. Que en este caso no es poner el alma, (porque
el alma ya está puesta), sino mostrar el alma, llamar la
atención sobre la esencia del alma de la Seju.
Todos lo que, a lo largo de estos 31
años, nos acercamos a la Seju, nos acercamos a servir a una realidad
que es más grande que cada uno de nosotros, y que existía antes de que
nosotros llegáramos a ella.
Lo que podemos preguntarnos es si
conocemos bien a esta realidad a la que vinimos a servir. Si sabemos
bien, en definitiva, qué es realmente la Seju. Para qué es.
Se han dado muchas definiciones para
esta hermosa actividad. Algunas de ellas, sin embargo, son (al menos)
incompletas.
Son, por ejemplo, definiciones
incompletas de la Seju:
“La Seju es para celebrar la primavera,
con una actividad distinta del tradicional picnic en el Parque Pereyra
Iraola”.
“La Seju es la fiesta de la vida”
“La Seju es la ruptura con la muerte
cotidiana”
“La Seju es una actividad donde los
chicos y las chicas aprenden a convivir, a crear cosas juntos, a
compartir con otros sus sueños y sus ilusiones”.
Estas y otras frases indican
cosas ciertas, pero no definen a la Seju. ¡Por supuesto que la
Seju es una fiesta de la vida, que significa una ruptura frontal con
la cotidianeidad; que enseña a convivir creativamente; que es una
forma distinta de celebrar la primavera!
Pero no es sólo eso, y ni siquiera es
principalmente eso.
Para saber qué es una cosa, resulta útil
remontarse al origen, a las causas. Preguntarse cuál fue la
necesidad que tal cosa vino a satisfacer.
Pues bien: la Seju nació en el seno
de la Iglesia Católica, como una iniciativa de Pastoral Juvenil.
Nació para ser un camino de Evangelización de los jóvenes.
Fue producto de la iniciativa de dos
sacerdotes palotinos, los PP. Juancho Hernando y Sergio Schawb, que
aplicaron en la Seju algunas ideas que habían traído de Brasil. El
detonante fue el hecho de unos retiros (llamados Entrenamientos de
Creatividad) que se hicieron en 1973. Los participantes en esos
retiros (y otras personas) fueron convocadas a esa Semana de la
Juventud para celebrar cristianamente la llegada de
la primavera. Este evento se pensó como un acontecimiento puntual, que
seguramente pocos o ninguno pensaban que iría a tener una vigencia de
tantos años.
Esto fue, esto es y esto debe ser
la Seju: una actividad cristiana y católica, que tiene por objeto
brindar un mensaje de evangelización. Le dice a los jóvenes, cada año,
que la salvación está en Cristo, y que la palabra de Cristo libera y
promueve el bien común. E invita a los jóvenes a animarse a vivir el
seguimiento y la imitación de Cristo, en el seno de la Iglesia.
Por eso la Seju forma parte de una
entidad que se llama Respuesta Cristiana, junto con el
Cas, los grupos de Adveniat, el Grupo Suyai Che y personas
individuales. Somos una comunidad de la Iglesia que se especializa
en evangelización de jóvenes y adolescentes.
Todos los integrantes del Gran Consejo
están al servicio de esta realidad evangelizadora. Cada uno en su rol.
No todos están llamados a dar un mensaje verbal explícito de contenido
cristiano. Pero todos deben acompañar con el testimonio, con el
compromiso.
Les pido que hagan un ejercicio mental:
vean si el modelo que voy a describir a continuación se ajusta a la
realidad actual de la Seju, o si nos hemos apartado en todo o en parte.
Voy a describir las distintas tareas y Departamentos que hacen al
funcionamiento de cada Seju:
Departamento de Espiritualidad,
Animación y Hechicería
Los especialistas en Pastoral
Juvenil, como resultado de la vida de fe y sacramental que intentan
vivir en el seno de una comunidad cristiana de forma permanente,
conforman un departamento o equipo de Espiritualidad, en donde
se trabajan los contenidos que se propondrán cada año, la línea y el
lema, los distintos mensajes de altos en el camino, misas y vigilias,
audiovisuales y en general todo lo que signifique anuncio cristiano.
Algunos de los miembros de este equipo,
movidos por sus inquietudes o carisma, ejercen el ministerio de la
animación, a través del cual explicitan, en los momentos plenarios,
los contenidos de cada Seju. Los animadores dirigen las oraciones de
la mañana, llevan adelante los altos en el camino, van explicando el
sentido del lema, animan a los indios a participar de las actividades
de la Seju, especialmente de las espirituales; y en todo momento
dan razones de su fe y de su esperanza cristiana, en un mensaje
explícito de su propia identidad eclesial.
Un párrafo aparte merece la animación
musical de cada Seju, en donde distintos conjuntos de música
cristiana, acompañados por técnicos y sonidistas, prestan el
invalorable ministerio de la música, a través de la cual los mensajes
llegan tan fácilmente al alma. También en este ámbito la música es la
expresión de una vivencia. Se canta a Dios porque se vive la presencia
de Dios en la propia vida.
Otros de los miembros del equipo,
movidos también por sus habilidades y sus preferencias, ocupan el rol
de Hechiceros. Los hechiceros son las personas que acompañan a
las tribus (al menos hay un hechicero por tribu) con las siguientes
funciones:
1. Ejercer una pastoral concreta en la
tribu, dirigiendo las actividades previstas y programadas para la
explicitación de la línea y el lema.
2. Prestar atención al estado
espiritual de la tribu en general y de cada uno de sus integrantes en
particular, buscando ayudar a los indios de la tribu a descubrir o a
incrementar su fe y su compromiso. Esto implica un trabajo de
conocimiento e intimidad que se consigue a través de compartir tiempos
con la tribu.
3. Ayudar en el proceso de la dinámica
grupal de la tribu, dando elementos para integrar a los aislados,
promover la creatividad comunitaria, ayudar en la solución de
conflictos y promover una integración positiva.
4. Ser la voz de la Seju en la tribu,
conociendo los reglamentos y las resoluciones que puedan afectar a la
tribu, y haciendo llegar esta información a todos los integrantes de
la tribu.
En todas estas tareas, los hechiceros
trabajan como un equipo, y viven la amistad, la fraternidad y el
banque cristiano.
El departamento de Actividades
Otras personas trabajan en la Seju para
armar el marco de actividades que conforman la “competencia” entre las
tribus, cosa hermosa, legítima y superadora cuando se encauza dentro
del clima fraterno que debe caracterizar a esta actividad. Nunca
remarcaremos lo suficiente la importancia de esta labor, en donde la
creatividad se convierte en diversión y alegría sin igual para los
participantes de las tribus. Los miembros de este departamento, además
de pensar y programar las actividades, hacen todo lo necesario para
que salgan bien, y se encargan de la difícil y no siempre grata tarea
de puntuar y evaluar para establecer a los ganadores de cada actividad.
Los miembros de este departamento no
tienen, generalmente, muchas oportunidades de dar un mensaje pastoral
verbal, pero lo dan ciertamente a través de su testimonio y de
manera especialísima a través de la forma en que se relacionan con los
indios, desde el cariño, el respeto y el solícito interés por
incluirlos en las actividades, ejerciendo también el legítimo rol
de ordenar, controlar y educar las acciones de los indios cuando éstas
se apartan de las reglamentaciones y de la buena convivencia.
El departamento de Comunicaciones
En este departamento se congregan
aquellos que quieren trabajar al servicio de la difusión del mensaje
de la Seju. Mediante carteles, afiches, audiovisuales, videos, la
“Radio Seju”, revistas y en general cualquier medio de comunicación a
su alcance, hacen llegar a los participantes de cada Seju, y a la
gente en general, la propuesta espiritual de cada año. ¡Nótese la
importancia de este departamento, en donde muchos jóvenes ponen al
servicio del mensaje de la Seju sus conocimientos técnicos y sus
habilidades, en la confección de videos, programas de radio, fotatas o
medios gráficos! Todos ellos se ponen generosamente al servicio del
mensaje evangélico que la Seju da.
La Secretaría, la Economía, la
logística, el cómputo de puntuación
Hacer posible cada Seju requiere de
otras tareas, a veces no tan gratas, visibles o reconocidas como las
anteriores, pero igualmente importantes, necesarias y meritorias.
Así el trabajo de Secretaría e
Inscripción, que muchas veces es un servicio importantísimo para
ayudar a las tribus a medio armar a terminar de constituirse. Esta
gente se encarga también de las planillas, el tedioso volcado de los
datos a los programas de computación, la elaboración de credenciales y
papelería en general, etc.
La economía de la Seju es un ámbito en
donde a veces hay que hacer magia, para que con poca plata se pueda
hacer frente a todos los gastos que cada Seju genera. Los ingresos de
la Seju son las inscripciones de los indios, los bailes y las entradas
por Buffet. Y los egresos lo constituyen los premios, el pago de
servicios (seguridad, limpieza, aportes por luz e instalaciones,
policía de tránsito); papelería; fotografía; reparaciones e
inversiones en equipos de audio; mantenimiento de proyectores o
aparatos de radiofonía, etc.
La logística es la actividad que hace
posible otras actividades: se barren los patios, se cuelgan carteles,
se colocan telones de proyección, se instalan redes de bocinas de
audio, se arman escenarios, se pintan patios para las formaciones, se
mueven cosas de un lugar a otro, etc. Trabajos a veces obscuros, no
visibles, pero que son condición de posibilidad para tantas otras
cosas! Sólo como ejemplo: ¡Recuerden siempre los animadores, o
quienes tienen un programa de radio, que hubo gente colgada de
escaleras, postes o árboles, colocando las bocinas por las cuales se
los escucha!
En la misma línea, el trabajo del grupo
de padres del buffet, que desde la elaboración y venta de hamburguesas
o sándwiches de chorizo, bebidas y golosinas, hace posible la
recaudación que permite cobrar una inscripción barata (que a la vez
genera mayor participación de indios), además de prestar un servicio
importante al brindar comida buena y sana a precios razonables.
Obscurísimo y oculto es el trabajo de
las personas que se encargan de ir llevando la puntuación de las
distintas actividades, para obtener la calificación parcial y final. ¡Nadie
ve sus esfuerzos! Pero sin embargo, allí están, con fidelidad de años.
Bueno: esto es la Seju. Seguramente
habrás encontrado aquí tu rol. ¿Es lo que vos pensabas? ¿Lo cumplís
fielmente? ¿Asumís tu responsabilidad pastoral y evangelizadora? ¿Podés
mejorar?
Yo creo que en realidad todos podemos
mejorar nuestro trabajo, asumiendo con mayor compromiso lo que la
Seju es, y lo que la Seju nos pide.
Lamentablemente (y todos lo vemos) a
veces la Seju pierde en algunos ámbitos su mensaje pastoral. Y hemos
visto con pena que hay quienes la usan para anunciarse a sí mismos,
en vez de anunciar a Cristo y su mensaje. Esto no debe continuar.
Hay quienes deben ajustar mucho más su compromiso. Cada quien sabe,
en la intimidad de su conciencia, cuál es su lugar, y qué cosas debe
cambiar.
Y a eso los invito hoy. ¡A revisar
nuestro compromiso a la luz de aquello para lo que existe la Seju, de
aquello que la Seju es: una actividad pastoral, de la Iglesia
Católica, que busca anunciar a Cristo y al Evangelio a los jóvenes que
en ella participan! Y para ello convoca a otros jóvenes, más grandes,
para trabajar juntos en esta tarea, en la que todos estamos
comprometidos.
A vos, personalmente:
En el caso de que esta carta te haya
sorprendido o descolocado un poco, te invito a que hables estas cosas.
Con alguno de los curas, o asesores de pastoral. Pero no te quedés con
el entripado. Porque la Seju te necesita entero y comprometido,
dando todo de vos para que la Seju sea un vehículo por el cual el
Señor Jesús, que nos salva, pueda llegar a cada uno de los indios de
las tribus. Y (por qué no) también, cada vez con más fuerza, a cada
uno de nuestros corazones.
Te mando un abrazo enorme, y te deseo
una Seju intensa, comprometida, alegre y feliz.
Raúl Francisco Llusá, Septiembre de
2003 |